El fin de semana de team building ya es uno de esos momentos que no necesitan presentación. Se espera con ansias durante todo el año, se vive con intensidad y se recuerda mucho después de terminar.
El tercer fin de semana de team building nos llevó hasta Coímbra, una ciudad que sabe acoger y contar historias. Empezamos en el Portugal dos Pequenitos, donde la escala cambia pero la curiosidad crece. Un lugar que nos hizo mirar al país con ojos más atentos e, inevitablemente, más cercanos, pero sobre todo, nos arrancó muchas y buenas carcajadas.
El almuerzo en el restaurante Safra fue uno de esos momentos que perduran. Comida extraordinaria, sí, pero sobre todo un ambiente cálido y genuino. Gracias a Vanessa, a su madre, al chef Sérgio y a todo el equipo por un servicio tan cercano y cuidado, de esos que hacen que cualquier mesa parezca un hogar. ¡A todo el mundo le encantó y eso lo dice todo!
Seguimos después hacia la Quinta das Lágrimas, donde nos alojamos. Tuvimos la oportunidad de visitar el palacio y sumergirnos en la historia de quienes pasaron por allí, destacando el más trágico y bello romance portugués: Pedro e Inês de Castro. La Fuente de los Amores, la Fuente de las Lágrimas, los jardines... todo invita al silencio, a la escucha y a la memoria. Fue un momento más tranquilo, casi suspendido, en medio de un fin de semana intenso.
Al día siguiente, la ciudad volvió a llamarnos a la acción. Divididos en equipos, partimos hacia una aventura urbana por Coímbra: misterios por desvelar, problemas por resolver, pistas que seguir. Una gincana que fue mucho más que un juego, fue una forma de perdernos para encontrarnos mejor, mientras conocíamos la ciudad paso a paso. Como curiosidad, el equipo amarillo (Paula, Iolanda, Nuno, Valentino, Filipa y Eugénia) terminó en primer lugar, pero al final, quien ganó de verdad fue Microgreens, ¡por la energía, complicidad y diversión de todos!
Antes del regreso, hicimos la última parada en el Rei dos Leitões. ¡Una elección obvia, pero nunca banal! El cochinillo estuvo, como siempre, a la altura de su fama, pero el protagonismo vuelve a ser para el servicio: servicial, atento, cercano, ¡hecho por personas que saben verdaderamente recibir!
Volvimos cansados, pero más unidos. Porque, al final, estos fines de semana no se tratan de los lugares, sino de lo que sucede entre nosotros mientras los recorremos. :)
¡¡Que venga el próximo!!