Ir directamente al contenido
Home
Productos
Quiénes Somos
FAQ
O que acontece ao que não vendemos?

¿Qué pasa con lo que no vendemos?

La respuesta corta es simple: casi nada se pierde.

Pero la respuesta completa es más interesante.

Cuando se trabaja con productos frescos, especialmente brotes, flores y hojas especiales, la calidad se encuentra a menudo en los detalles. Un brote puede estar perfectamente sano, sabroso y nutritivo, pero haber superado el tamaño ideal que buscan nuestros clientes. No ha dejado de ser bueno; simplemente ha dejado de corresponder al estricto estándar que hemos definido.

Es precisamente aquí donde comienza la historia de lo que llamamos "descarte".

Los restos de producción de nuestros brotes se destinan al compostaje. En lugar de convertirse en desperdicio, regresan al suelo en forma de materia orgánica, contribuyendo a nutrir nuevos ciclos de producción. Por su parte, los restos de flores y hojas se incorporan al suelo de la finca, ayudando a mejorar su estructura, fertilidad y capacidad de retención de agua.

De cierta forma, lo que cultivamos termina alimentando las próximas cosechas. El ciclo se cierra. Lo que hoy ya no puede ir a un plato ayuda mañana a producir nuevos brotes, nuevas flores y nuevas hojas.

Pero hay otro tipo de excedente que nos hace reflexionar.

Un buen ejemplo son nuestros calabacines. Los chefs con los que trabajamos los buscan pequeños, tiernos y con características muy específicas. Ese es el producto que producimos y eso es lo que tiene sentido dentro de lo que es Microgreens.

Naturalmente, algunos calabacines siguen creciendo más allá de ese punto.

Podríamos comercializarlos. Podríamos crear un canal de venta paralelo. Podríamos buscar otras formas de darles salida. Pero la verdad es que ese no es nuestro enfoque.

Por ello, optamos por algo que nos parece más útil: donarlos a instituciones sociales.

Es una decisión sencilla. Los calabacines siguen estando excelentes para el consumo, perfectamente frescos y conservando todo su valor nutricional. Si nosotros no les vamos a dar un uso comercial, nos parece lógico que los aprovechen quienes más los necesitan.

En el fondo, miramos estos productos de la misma manera que miramos todo lo demás que cultivamos: por el valor que tienen en sí mismos, y no solo por el valor que logramos vender.

Vivimos en una época en la que se habla mucho de sostenibilidad. Y con razón.

Pero creemos que la sostenibilidad rara vez se reduce a grandes gestos. Muchas veces, es solo la suma de pequeñas decisiones tomadas todos los días. Decisiones que evitan el desperdicio, que devuelven nutrientes al suelo, que prolongan la utilidad de un producto y que buscan encontrar el mejor destino posible para lo que producimos.

Porque cultivar implica responsabilidad. Y esa responsabilidad no termina cuando acaba la cosecha.

Deja un comentario